Cefalea Tensional: Entérese que es
Mientras que la migraña (debida a una vasodilatacion de arterias cerebrales) tiene un componente de tipo vascular, la cefalea tensional tiene como componente principal los aspectos y conflictos intrapsiquicos en la persona. De esta manera los pacientes que sufren de cefalea tensional canalizan su ansiedad y tensión internas por medio de la vía somatica sufriendo un dolor que se caracteriza por ser bilateral, generalmente frontal, con una sensación de pesadez en la nuca y en los hombros y de carácter crónico y estable.
Las alteraciones mas frecuentes que reportan los pacientes con cefalea tensional, es un dolor de cabeza crónico, disminución en la atencion y concentración, dificultad para comprender la lectura, disminución de la capacidad de calculo mental, disminución en la capacidad de memorizar información reciente y una disminución en la destreza y velocidad motoras. En niños esto se ve claramente con una alteración en la escritura y en la rapidez con la que lleva a cabo el dictado, además se presentan problemas de aprendizaje y retención que se dan de manera progresiva. Mientras que en adultos se observa una disminución en su capacidad numérica y una dificultad en continuar un dialogo durante cierto tiempo. El dolor crónico y recurrente que sufren estos pacientes los lleva a responder a los estímulos externos de forma automática para reducir el estres que les provocan las situaciones nuevas.
Al darse cuenta de las alteraciones que se presentan de manera asociada a su dolor de cabeza utilizan mecanismos de autoprotecciónn, los cuales consisten en evitación y aislamiento de estimulos externos (generalmente estímulos visuales y auditivos) . Esta falta de estimulación los lleva a que su nivel de procesamiento y almacenamiento cerebral se vea enlentecido, creando de esta manera un circulo vicioso, ya que al no poner en practica sus capacidades cognitivas su deterioro se incrementa. Por otro lado, al verse inmersos en su padecimiento, estos pacientes con cefalea tensional alteran su percepción del tiempo, creando una duración subjetiva del dolor.
El perfil psicológico de los pacientes con cefalea tensional se basa en las siguientes características: se muestran inseguros, insatisfechos con los resultados que obtienen de su conducta, depresivos, dudosos y meticulosos al realizar una tarea, exigentes y tensos ante el entorno, ansiosos, rígidos, controladores, hipersensibles al rechazo y a la critica, ambiciosos, irritables y con un gran miedo a fracasar. (rasgos de TOC), un paciente con migraña tiende mas a la depresión y síntomas psicóticos.
A mayor severidad y recurrencia del dolor los pacientes con cefalea tensional tienen una mayor tendencia a desarrollar síntomas neuróticos y es importante explorar la existencia de alguna psicopatologia emocional asociada. Los síntomas neuróticos que con mayor frecuencia han sido asociados con la cefalea tensional, son los siguientes:
- Hipocondriasis: Psicodinamicamente, este síntoma indica la necesidad que tiene el paciente de elaborar una defensa contra sus fallas, a las que intenta justificar mediante sus molestias físicas, prefiriendo reconocer estas como la causa de su problemática antes que aceptar su origen psicológico. Con la supuesta enfermedad medica, pretende dar una explicación de sus fracasos a si mismo y a los que lo rodean, de quienes busca la tolerancia y aceptación incondicional que convencionalmente se proporciona a los enfermos. Es por eso que el molesto dolor de cabeza funciona a la vez como un mecanismo de auto limitación y como un intento de explicación, racionalización, justificación y búsqueda de tolerancia. Por otra parte también indica la tendencia del paciente a posponer el enfrentamiento de las situaciones conflictivas utilizando alguna sintomatología física.
- Histrionismo: Que se refiere a la búsqueda de aceptación, cariño y tolerancia que el individuo demanda de su grupo. Conforme el dolor sea mas recurrente, la expresión de estas necesidades adquiere las características de una conducta infantil en la que se exagera la petición de afecto y aparecen manifestaciones de exhibicionismo y el histrionismo en si. A través de las molestias físicas que se asocian a estas conductas, el individuo trata de manipular a los que lo rodean al aumentar la importancia de sus síntomas, ante los que aparenta una actitud de indiferencia. De esta manera obtiene atención y compañía incondicionales como ventajas secundarias. Las relaciones interpersonales de estos pacientes se caracterizan principalmente por una fuerte dependencia hacia las personas por las que se sienten aceptados, muestran poca tolerancia a la frustración y al rechazo. Es difícil que acepten que la base de su problema es de tipo psicológico y la represión es uno de sus principales mecanismos de defensa.
- Psicastenia: que se refiere a la angustia con que un individuo enfrenta diversas situaciones de la vida. En este sentido, el dolor crónico y recurrente de la cefalea tensional puede considerarse como un “termómetro de la angustia”. De esta manera el individuo se muestra incapaz de tomar decisiones en forma rápida, elevando su exigencia hacia si mismo y hacia los demás y reduciendo su tolerancia ante sus propias fallas. Esto lo lleva a una búsqueda de patrones de comportamiento preestructurados y a una delimitacion clara y precisa de las situaciones que tiene que enfrentar (tratando de reunir la máxima seguridad antes de actuar). Mantiene una actitud critica frente a la vida, que lo lleva a hacerse consciente de sus fallas, sus problemas y sus posibles causas tratando de modificarlas o justificarlas mediante la presencia de síntomas físicos que lo ubiquen en una posición inferior.
Algunos factores de riesgo para desarrollar una cefalea tensional son: las dietas prolongadas, cambios hormonales, problemas laborales, sociales o familiares, estres post-traumático, trastornos de aprendizaje como el trastorno por deficit de atención, entre otros.
Los factores precipitantes al dolor por cefalea tensional generalmente son: cansancio físico, luces brillantes, exposición prolongada al sol o al frió, reflejo de agua o nieve, olor de perfumes o exposición al humo del cigarro o contaminación.
Por la Psic. Sofia Mann de Dayán

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