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Duerme bien, rinde mejor: consejos para padres de niños con TDAH

abla comparativa de las horas de sueño recomendadas según la edad y la presencia o no de TDAH, separadas por sexoDormir bien es fundamental para el bienestar y la salud en general, especialmente para los niños con TDAH, quienes a menudo tienen problemas para dormir. Los trastornos del sueño en los niños con TDAH pueden afectar su comportamiento, su rendimiento académico y su calidad de vida en general.

Los niños y niñas con TDAH tienen más dificultades para dormir que los niños y niñas sin TDAH. Pueden tener problemas para conciliar el sueño, despertarse varias veces durante la noche, tener pesadillas o terrores nocturnos, y levantarse temprano por la mañana sin sentirse descansados. Por lo tanto, es importante que los padres y cuidadores de niños con TDAH establezcan una rutina de sueño regular y consistente, fomenten un ambiente tranquilo y relajado antes de dormir, limiten el uso de pantallas antes de dormir y animen a sus hijos a hacer ejercicio durante el día para mejorar la calidad del sueño.

En este artículo, te proporcionaré algunos consejos para ayudar a los padres de niños con TDAH a mejorar la calidad del sueño de sus hijos.

  1. Establece una rutina de sueño regular y consistente

Es importante establecer una rutina de sueño regular y consistente para los niños con TDAH. Esto significa que los niños deben irse a la cama y levantarse a la misma hora todos los días, incluso los fines de semana. Una rutina de sueño regular y consistente ayuda a regular el ritmo circadiano del cuerpo y a mejorar la calidad del sueño.

  1. Fomenta un ambiente tranquilo y relajado antes de dormir

Antes de dormir, es importante fomentar un ambiente tranquilo y relajado para ayudar a los niños a conciliar el sueño. Esto significa crear un ambiente cómodo y acogedor en la habitación del niño, como mantener una temperatura agradable, reducir la luz y el ruido y usar sábanas suaves y cómodas. También se pueden utilizar técnicas de relajación, como la meditación, para ayudar a los niños a relajarse antes de dormir.

  1. Limita el uso de pantallas antes de dormir

La exposición a la luz azul de las pantallas electrónicas, como los teléfonos móviles, las tabletas y los ordenadores, puede afectar el ritmo circadiano del cuerpo y reducir la calidad del sueño. Por lo tanto, es importante limitar el uso de pantallas antes de dormir. Se recomienda apagar todas las pantallas al menos una hora antes de dormir para ayudar al cerebro a relajarse y prepararse para dormir.

  1. Anima a los niños a hacer ejercicio durante el día

El ejercicio regular durante el día puede ayudar a mejorar la calidad del sueño de los niños con TDAH. El ejercicio ayuda a reducir el estrés y la ansiedad, dos factores que pueden afectar el sueño. Además, el ejercicio puede ayudar a regular el ritmo circadiano del cuerpo y a mejorar la calidad del sueño.

  1. Crea un ambiente de sueño cómodo

Es importante crear un ambiente de sueño cómodo para ayudar a los niños con TDAH a dormir mejor. Esto significa asegurarse de que la cama y la almohada del niño sean cómodas y adecuadas para su tamaño y

 
  1. Establecer una rutina de sueño consistente: Ayuda a que el cuerpo del niño se acostumbre a una hora específica para dormir y despertar.

  2. Limitar el uso de pantallas antes de dormir: Las pantallas de televisores, computadoras, tabletas y celulares emiten luz azul que puede interferir con el sueño. Por lo tanto, se recomienda apagar estos dispositivos al menos una hora antes de acostarse.

  3. Crear un ambiente relajado: Mantener el dormitorio tranquilo, oscuro y a una temperatura agradable puede ayudar a mejorar la calidad del sueño. Además, asegurarse de que el niño tenga una cama cómoda y ropa de cama adecuada también puede ayudar.

  4. Practicar la relajación antes de dormir: Leer un libro, escuchar música suave o practicar técnicas de relajación, como la respiración profunda o la meditación, pueden ayudar a que el niño se sienta más tranquilo y relajado antes de dormir.

  5. Fomentar la actividad física durante el día: El ejercicio regular puede ayudar a reducir la hiperactividad y mejorar el estado de ánimo, lo que puede contribuir a una mejor calidad del sueño. Sin embargo, es importante que el niño haga ejercicio temprano en el día, ya que el ejercicio intenso antes de acostarse puede interferir con el sueño.

  6. Evitar la cafeína y los alimentos pesados antes de dormir: La cafeína, el azúcar y los alimentos pesados pueden interferir con el sueño. Por lo tanto, es importante evitar estos alimentos al menos unas horas antes de acostarse.

  7. Considerar la terapia conductual: La terapia conductual puede ayudar a los niños con TDAH a aprender habilidades para mejorar la calidad del sueño. Esto puede incluir técnicas de relajación, estrategias para establecer una rutina de sueño y técnicas para reducir la ansiedad relacionada con el sueño.

Los niños con TDAH a menudo tienen dificultades para dormir debido a trastornos del sueño y trastornos del ritmo circadiano. Mejorar la calidad del sueño puede tener un impacto positivo en su comportamiento, rendimiento académico y calidad de vida en general. Los padres y cuidadores pueden ayudar a mejorar la calidad del sueño de sus hijos estableciendo rutinas de sueño regulares, limitando la exposición a pantallas antes de dormir y fomentando un ambiente tranquilo y relajado antes de dormir. Además, la actividad física durante el día, la terapia conductual y evitar la cafeína y los alimentos pesados antes de dormir pueden ser útiles para mejorar la calidad del sueño en niños con TDAH.

 

 

 

 

Tabla comparativa de las horas de sueño recomendadas

según la edad y la presencia o no de TDAH, separadas por sexo

 

Edad Sin TDAH (horas de sueño recomendadas) Con TDAH (horas de sueño recomendadas)
Recién nacidos (0-3 meses) 14-17 horas 12-16 horas
Infantes (4-11 meses) 12-15 horas 12-14 horas
Niños pequeños (1-2 años) 11-14 horas 10-13 horas
Niños en edad preescolar (3-5 años) 10-13 horas 9-12 horas
Niños en edad escolar (6-12 años) 9-12 horas 8-11 horas
Adolescentes (13-18 años) 8-10 horas 7-9 horas
Adultos (19-64 años) 7-9 horas 6-8 horas
Adultos mayores (65 años o más) 7-8 horas 5-7 horas

Es importante tener en cuenta que estas son recomendaciones generales y que la cantidad de sueño que necesita cada persona puede variar. Además, la presencia de TDAH puede afectar la cantidad de sueño que una persona necesita.

En general, los niños y niñas con TDAH necesitan dormir un poco más que los niños y niñas sin TDAH, especialmente durante la infancia y la adolescencia. Las diferencias entre los dos grupos son más notables en los primeros años de vida. También es posible que las niñas con TDAH necesiten dormir más que los niños con TDAH.

Es importante que los padres y cuidadores de niños con TDAH estén atentos a los patrones de sueño de sus hijos y que trabajen con los profesionales de la salud para garantizar que estén recibiendo la cantidad adecuada de sueño para su edad y condición.

algunas estrategias que pueden ayudarte a fomentar el sueño en tu bebé:

  1. Establecer una rutina para dormir: Mantener una rutina de sueño puede ayudar a tu bebé a saber cuándo es hora de dormir. Puedes incluir actividades relajantes como un baño tibio, un masaje suave o leer un cuento antes de dormir.
  2. Crear un ambiente adecuado: Es importante que la habitación de tu bebé esté fresca, oscura y tranquila para que pueda dormir cómodamente. Asegúrate de que la temperatura de la habitación sea adecuada y que el colchón y la ropa de cama sean cómodos.
  3. Limitar la estimulación antes de dormir: Evita actividades estimulantes como jugar con juguetes brillantes o ver programas de televisión animados antes de dormir. En lugar de eso, puedes optar por actividades más tranquilas como leer un cuento o escuchar música suave.
  4. Enseñar a tu bebé a dormir solo: Es importante que tu bebé aprenda a dormir solo. Puedes empezar a enseñarle a dormir sin la necesidad de que lo mezas o lo cargues para dormir.
  5. Ser consistente: Ser consistente con los hábitos de sueño de tu bebé es clave para ayudar a establecer un patrón de sueño regular. Trata de seguir la misma rutina todas las noches y trata de poner a tu bebé a dormir a la misma hora.

Recuerda que cada bebé es diferente, por lo que lo que funciona para uno puede no funcionar para otro. Si estás teniendo problemas para fomentar el sueño en tu bebé, habla con tu pediatra para recibir asesoramiento y recomendaciones adicionales.

¿Se recomienda ponerle musica para dormir?

La recomendación general para ayudar a los bebés a dormir es crear un ambiente tranquilo y cómodo para ellos. A algunos bebés les gusta escuchar música suave y relajante antes de dormir, pero esto depende de cada niño. Si decides usar música para ayudar a tu bebé a dormir, es importante elegir música calmante y suave, sin letra o sonidos fuertes que puedan alterar al bebé. Es recomendable mantener un volumen bajo y usar la música solo como un complemento a otras estrategias para ayudar al bebé a dormir, como la rutina de dormir y la creación de un ambiente tranquilo. En cualquier caso, es importante estar atento a las preferencias y reacciones del bebé para determinar si la música realmente lo ayuda a dormir.

 

¿Qué pasa si voy de viaje y no le puedo poner música?

Si tu bebé ha desarrollado la costumbre de dormir con música, puede ser más difícil para él dormir en un ambiente silencioso. Sin embargo, los bebés son muy adaptables y pueden aprender a dormir sin música. Es posible que al principio le cueste un poco más dormir en un ambiente desconocido, pero con el tiempo se acostumbrará a dormir en cualquier lugar. Si no puedes ponerle música en el lugar donde estás, puedes intentar crear un ambiente similar al que tiene en casa, como mantener una temperatura confortable, usar la misma ropa de cama y mantener una rutina de sueño consistente.

¿Dormir con la luz prendida?

Dormir con la luz prendida puede dificultar el sueño de los bebés, ya que la luz puede estimular su cerebro y hacer que se sientan más despiertos. Además, dormir en una habitación con luz puede afectar la calidad del sueño, ya que la luz puede interferir con la producción de melatonina, una hormona que ayuda a regular el sueño. En general, se recomienda mantener el ambiente de la habitación lo más oscuro posible para ayudar al bebé a dormir mejor. Si tu bebé tiene miedo a la oscuridad, puedes usar una luz tenue o una luz nocturna para crear un ambiente suave y tranquilo que lo ayude a sentirse seguro y cómodo.

¿Dormir con ruido?

Dormir con ruido puede afectar la calidad del sueño del bebé. Los sonidos fuertes o repetitivos pueden interrumpir el sueño y hacer que el bebé se despierte con más frecuencia durante la noche. Además, el ruido puede dificultar que el bebé se duerma o permanezca dormido durante períodos prolongados. Es recomendable que el bebé duerma en una habitación tranquila y silenciosa, pero si hay ruidos externos, puedes usar tapones para los oídos o un dispositivo de sonido blanco para enmascarar los ruidos y crear un ambiente más relajante para el bebé.

¿Dormir con hambre?

No es recomendable que un bebé se duerma con hambre, ya que esto puede interrumpir su sueño y hacer que se despierte con más frecuencia durante la noche. Por esta razón, es importante asegurarse de que el bebé esté bien alimentado antes de dormir, ya sea con leche materna o fórmula. Si el bebé se despierta con hambre durante la noche, es recomendable alimentarlo para ayudarlo a volver a dormir.

¿Si tiene reflujo?

Si el bebé tiene reflujo, es importante que los padres tomen medidas para prevenir el reflujo durante la noche. Algunas medidas que pueden ayudar incluyen:

  • Elevar la cabeza del bebé al dormir: Esto puede ayudar a evitar que el ácido del estómago suba hacia el esófago. Se puede colocar una almohada debajo del colchón o utilizar una almohada especial para bebés que eleve la cabeza del bebé de manera segura.
  • Mantener al bebé en posición vertical después de comer: Es recomendable mantener al bebé en posición vertical durante al menos 30 minutos después de comer para ayudar a que la comida se asiente en el estómago antes de acostarlo a dormir.
  • Alimentar al bebé con más frecuencia y en cantidades más pequeñas: Alimentar al bebé con más frecuencia y en cantidades más pequeñas puede ayudar a evitar que el estómago se llene demasiado y se produzca reflujo.
  • Evitar alimentos que puedan causar reflujo: Algunos alimentos pueden aumentar el riesgo de reflujo, como los alimentos ácidos, picantes o grasosos. Es recomendable evitar estos alimentos o reducir su consumo si se sospecha que están causando el reflujo.

Es importante consultar con el pediatra si se sospecha que el bebé tiene reflujo, ya que en algunos casos puede ser necesario recetar medicamentos para controlar los síntomas.

 

¿El bebe tiene reflujo puede afectar en la calidad de sueño?

Sí, el reflujo en bebés puede afectar la calidad de sueño, ya que puede causar molestias, dolor y malestar en el abdomen y en el esófago, lo que dificulta el sueño y hace que el bebé se despierte con frecuencia. Además, si el bebé está acostado boca arriba, el reflujo puede hacer que el contenido del estómago suba hacia la garganta y puede causar problemas respiratorios como tos, ahogamiento y dificultad para respirar. Por esta razón, es importante consultar al pediatra si se sospecha que el bebé tiene reflujo y seguir las recomendaciones médicas para mejorar la calidad del sueño del bebé.

La calidad del sueño tiene un impacto significativo en el bienestar y la calidad de vida de las personas de todas las edades y sexos. Aquí te presento una tabla comparativa que muestra cómo la calidad del sueño puede afectar a cada grupo de edad:

Edad

Sexo

Duración recomendada de sueño

Efectos de dormir bien

Efectos de dormir mal

Recién nacidos (0-3 meses)

Ambos

14-17 horas

Mejora la atención y el aprendizaje, mejora el desarrollo cognitivo y físico, disminuye el riesgo de obesidad infantil

Aumenta el riesgo de enfermedades respiratorias y cardíacas, irritabilidad, dificultades para la lactancia

Bebés (4-11 meses)

Ambos

12-15 horas

Mejora la memoria, el aprendizaje y la capacidad de resolución de problemas, mejora la salud física y emocional, mejora el sistema inmunológico

Aumenta el riesgo de obesidad infantil, problemas de conducta, disminución del rendimiento escolar, alteraciones emocionales

Niños (1-2 años)

Ambos

11-14 horas

Mejora la capacidad cognitiva, mejora el estado de ánimo, mejora la salud física y emocional, mejora el sistema inmunológico

Aumenta el riesgo de obesidad infantil, problemas de conducta, disminución del rendimiento escolar, alteraciones emocionales

Niños en edad preescolar (3-5 años)

Ambos

10-13 horas

Mejora la memoria, el aprendizaje y la atención, mejora el rendimiento académico, mejora la salud física y emocional

Aumenta el riesgo de obesidad infantil, problemas de conducta, disminución del rendimiento escolar, alteraciones emocionales

Niños en edad escolar (6-13 años)

Ambos

9-11 horas

Mejora el rendimiento académico, mejora la memoria, la atención y la concentración, mejora la salud física y emocional

Aumenta el riesgo de obesidad infantil, problemas de conducta, disminución del rendimiento escolar, alteraciones emocionales

Adolescentes (14-17 años)

Ambos

8-10 horas

Mejora el rendimiento académico, mejora la memoria, la atención y la concentración, mejora la salud física y emocional

Aumenta el riesgo de obesidad, problemas de conducta, disminución del rendimiento escolar, alteraciones emocionales

Adultos jóvenes (18-25 años)

Ambos

7-9 horas

Mejora el rendimiento académico y laboral, mejora el estado de ánimo, mejora la salud física y emocional, mejora el sistema inmunológico

Aumenta el riesgo de enfermedades cardiovasculares, obesidad, diabetes, ansiedad y depresión

Adultos (26-64 años)

Ambos

7-9 horas

Mejora el rendimiento laboral, mejora el estado de ánimo, mejora la salud física y emocional, mejora el sistema inmunológico

Aumenta el riesgo de enfermedades cardiovasculares, obesidad, diabetes, ansiedad y depresión

Adultos mayores (65 años o

La calidad del sueño también puede verse afectada por factores como el estrés, la ansiedad, la depresión, la alimentación, el ejercicio físico, el consumo de cafeína y otros estimulantes, así como por la presencia de trastornos del sueño como el insomnio, la apnea del sueño y el síndrome de las piernas inquietas. Por lo tanto, es esencial prestar atención a los hábitos de sueño y abordar cualquier problema que pueda afectar su calidad para disfrutar de una vida plena y saludable.

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