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NEUROPEDIATRIA, CONDUCTA Y APRENDIZAJE
Dr. Abraham Dayán Nahmad Neurólogo Pediatra.
DESOBEDIENCIA
Por temporadas los niños desafían los deseos de los padres. Esto es parte de su crecimiento y prueba de la forma en que los están guiando y de lo que se espera de los adultos.
Solamente tienen un camino los niños para aprender y descubrir su propio camino, expresar su individualidad y alcanzar un sentido de autonomía. Conforme alcanzan su independencia ganan y comprometen a sus padres en conflictos. Descubren los linderos de las reglas de sus padres y su autocontrol.
A veces, sin embargo, estos conflictos son más frecuentes que conflictos ocasionales y son un patrón en la forma de interactuar padres e hijos. La desobediencia puede ser debida a una variedad de causas. En ocasiones, es debida a que los padres esperan una respuesta irracional por parte de sus hijos. O puede estar relacionada a un trastorno del temperamento del niño, o a problemas escolares, estrés familiar, o conflictos entre sus padres.
En algunas ocasiones, estos niños han demostrado a lo largo de su crecimiento, un patrón persistente de desobediencia, comenzando en sus primeros años. Ellos resisten la autoridad de los padres, desobedeciéndolos. Pueden ser tercos en decirle a sus padres NO cuando le piden hacer algo. En muchas ocasiones, este comportamiento se presenta solamente en la casa; en otras, es un patrón que se presenta con todas las figuras de autoridad (maestros, nanas, abuelos). Por supuesto, esta última situación es más preocupante.
Otros jovenzuelos, quienes generalmente son cooperadores y agradables, pueden ser súbitamente irrespetuosos y desobedientes durante la mitad de su niñez. Esto es una señal que están experimentando un tumulto interno o que un nuevo estrés se está presentando a su alrededor como abuso o falla escolar. Su hostilidad está centrada al blanco inmediato, y es una manera de copiar y expresar el estrés que sienten.
Algunos niños tienen una larga historia de estar fuera de control y carentes de cooperación. Esto es un problema muy serio. Cuando los niños han estado desobedientes por largos periodos, sin querer dialogar y tienen arranques en contra de sus padres y otros; es señal que existe un conflicto y desorganización con la familia entera. Puede incluir un castigo severo y problemas en la relación familiar, incluyendo la agresión física entre los miembros de la familia. Los niños pueden desechar la autoridad de sus padres, sintiendo que su mamá y papá desaprueban no solo su comportamiento, sino también a ellos como personas. Así, estos jovenzuelos aprenden a estar infelices con ellos mismos, y su autoestima puede deteriorarse enormemente. Gradualmente, si la relación familiar continua deteriorándose, estos niños persisten y se incrementa su enojo, tristeza, hostilidad y agresividad.
Muchos niños desobedientes no
comunican sus razones para estar enojados o inconformes, o sus
padres son incapaces de entender que están tratando de expresar.
Esta ruptura en la comunicación se presenta si el niño no está
recibiendo suficiente atención de sus padres, probablemente
debida a que la preocupación de sus padres está centrada en sus
propias vidas, carreras y problemas.
Para algunos niños, la agresividad y el comportamiento
desobediente es una respuesta a la violencia que ven en su
familia. Los niños que crecen en un ambiente abusivo, su
comportamiento agresivo parece una manera razonable de tratar su
coraje o frustración, o parece la manera de resolver los
problemas entre las personas. Muchas familias que tienen niños
desobedientes recurren al abuso físico como una de sus técnicas
para disciplinarlo, pero el castigo físico lleva a mayor
comportamiento agresivo por parte del niño, y un círculo vicioso
se establece. Los niños que crecen en éste ambiente están
expuestos a problemas durante toda su vida con la relación
interpersonal y las autoridades.
Como padre, tiene que tener en mente que el periodo
intermedio de la niñez, es un periodo vulnerable de la vida. Los
niños jóvenes que están en la edad escolar son egocéntricos,
pensando que todos los sucesos que se presentan alrededor de
ellos tienen que ver con ellos. Por ejemplo, en las familias en
que existen conflictos maritales, los niños malinterpretan esos
problemas, concluyendo que ellos han estado equivocados, y han
disgustado a sus padres. En el proceso, su autoestima baja y se
vuelven vulnerables para reaccionar en forma inapropiada para los
sucesos a su alrededor.
Si su hijo recientemente comenzó con la falta de respeto y
desobediencia, dígale que ha notado una diferencia en su
comportamiento y que usted percibe que está descontento o
forcejea. Con su ayuda, trate de determinar la causa específica
de su frustración o descontento. Este es el primer paso para
ayudarlo a cambiar su comportamiento.
En respuesta a la continua desobediencia de su hijo, debe
examinar su estilo y patrón de paternidad. Incluyendo su propia
personalidad. ¿Cómo se despertó?, ¿Qué tan consistentes son sus
esfuerzos de disciplina?, ¿Premia la cooperación, o simplemente
reacciona a los conflictos y la desobediencia?, ¿Acaso usted y su
cónyuge se apoyan uno al otro?, ¿Están de acuerdo en la manera de
disciplinar?.
Si reacciona con su hijo(a) explotando o perdiendo el
control, el responderá con desobediencia y en forma irrespetuosa.
En contraste, será más obediente, cuando se encuentre en calma,
cooperador y consistente. Él aprenderá a ser respetuoso, si usted
es respetuoso con el(la) y otros en la familia. Si es
irrespetuoso y está fuera de control, imponga un tiempo para que
se calme y recobre su autocontrol.
Haga que su hijo se disculpe por la falta de respeto
cometida en contra de usted u otros, como una forma de demostrar
su autoridad como padre y mayor.
Cuando su hijo sea obediente y respetuoso, hágaselo notar,
prémiele su comportamiento, incluso la simple cooperación y
resolución de su discordancia. Este esfuerzo positivo será
siempre más exitoso que el castigo de la discordancia.
1.
Si hay un patrón persistente de falta de autoridad en el
colegio o en la casa.
2.
Cuando el patrón de desobediencia continúe a pesar de su
mayor esfuerzo en alentar a su hijo a comunicar sus sentimientos
negativos.
3.
Si la desobediencia o falta de respeto de su hijo(a) se
acompaña de agresividad y destructividad.
4.
Si el niño(a) muestra signos de infelicidad,
resentimiento, inconformidad, desvalidez, o ideas suicidas.
5.
Si su familia ha establecido un patrón para responder a la
agresividad con el abuso físico o emocional.
6.
Si usted, su cónyuge o su hijo utilizan alcohol u otra
droga para sentirse mejor o sobrepasar el estrés.
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La información que se encuentra en www.cerebrito.com no debe de usarse como un sustituto a la atención médica y consejo de su pediatra. Es posible que existan variaciones en el tratamiento, que su pediatra o médico pueda recomendar, en base a hechos y circunstancias individuales.
Para mayor información contacte con el: Dr. Abraham Dayán Nahmad, Neurólogo Pediatra Celular: 04455-5402-7030 Aristóteles # 68, Col. Polanco, C.P. 11560, México D.F. Tel/Fax: (0155) 5281-3029 Hospital Angeles de las Lomas Consultorio 535, Vialidad de la Barranca Mz 2, Lt 1, Col. Valle de las Palmas, Huixquilucan, C.P. 52763, Estado de México, Tel/Fax: (0155) 5246-9533; 5246-9729 y 5246-9730 dayan@cerebrito.com Copyright © 2001 Ultima modificación: 15/03/2004 10:59:10 p.m. visite: www.cerebrito.com